El nuevo día nos recibía con unas
pocas nubes y ganas inmensas de realizar el tour de semiaventura que
contratamos la tarde anterior por 90.000 kips cada uno (20 euros en
total).
En concreto íbamos a visitar una aldea
vecina, varias cuevas y para acabar un descenso en kayak por el Río
Nam Song hasta el mismo pueblo de Vang Vieng.
Como siempre lo primero, un buen
desayuno para coger energías y un pequeño paseo hasta el lugar de
recogida de la excursión, en el mismo negocio donde la contratamos
en la calle principal que baja al río.
Nos recogió una especie de songteo con
nuestro guía, Toto y un par de ayudantes.
Después de esperar a que llegaran todos
lo que habían contratado la excursión salimos del pueblo y nos
fuimos introduciendo por un camino entre el valle y el río...
pasando por las las típicas carreteras de tierra que nutren el
asfalto (o los trozos de asfalto que quedan) en Laos.
Tras un tramo de unos 15 kilómetros
llegamos a nuestro destino... una aldea rural laosiana, con sus
gallinas, vacas, cultivos diversos y construcciones precarias de
paja, palmera, bambú y madera. Fue un momento bastante incómodo
para nosotros, pues yendo en grupo y cruzando la aldea, parecía que
eso fuera como un zoo humano, que estuviéramos invadiendo la
intimidad de sus habitantes y sorprendiéndonos con cosas tan tontas
como: “Oh! Una jaula para gallinas! Oh! Mira que casa más
sencilla...” y cosas así. Así que por respeto a ellos y por
conservar un poco nuestra dignidad de “viajeros” decidimos no
sacar fotos del lugar.
Tras atravesar la aldea nos acercamos
hasta la primera de las cuevas, la Cueva Tham Sang (Cueva del
Elefante) por caminos rodeados de arrozales.
Esta cueva recibe su nombre por una
roca que tiene forma de elefante y que los habitantes de la
zona creen que les protege cuando hay inundaciones. Fue usada como
refugio en tiempos de guerra (como la mayoría de cuevas que vimos en Laos), debido también a que es bastante
profunda y podían hacer acopio y conservar alimentos.
Dentro de la cueva hay una huella de
Buda de gran tamaño con grabados de su vida y alguna imagen.
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| Entrada a la cueva Tham Sang |
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| Dentro de la cueva |
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| El elefante que da nombre a la cueva |
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| Huella de Buda e imágenes del mismo |
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| La Huella de Buda |
Tras esto atravesamos andando durante
unos quince minutos varios arrozales y campos de cereales para
acercarnos hasta la Cueva Tham Nam (la Caverna del Agua).
Esta cueva se caracteriza porque para
adentrarse en ella hay que ir a nado o practicando “tubing”,
pues se accede desde una pequeña piscina natural y la cueva en sí está cubierta de agua.
Una vez dentro, al estar inundada, hay
que seguir tubeando usando como guías unas cuerdas instaladas a lo
largo de su recorrido.
Dentro hay bonitas formaciones de
estalactitas y estalagmitas que ademas se reflejan en el agua, aunque
cuestan de ver, pues no hay iluminación artificial otra que la
pequeña linterna frontal que te entregan al entrar, con la que más
que iluminar, ciegas a los otros “visitantes” de la cueva. Fue
una experiencia muy chorra pero bastante divertida la verdad, pues
éramos tantos allí dentro que íbamos todos en fila, chocando entre todos y ya de últimas tirándonos del neumático los
unos a los otros.
Tras esta turistada paramos a comer en
la misma salida de la cueva, donde los lugareños han construido un
pequeño restaurante, donde guardan tus cosas mientras haces el
recorrido, un lavabo del terror y varias casetas para guardar el
equipo de trabajo.
Por supuesto no falta una cantidad
ingente de marcas de cerveza y demás licores. De comida arroz mil
delicias laosiano y un par de Lao beer, claro.
Tras el descanso nos recogieron Toto y
sus ayudantes para llevarnos a una pequeña playa de piedra al borde
del río donde íbamos a empezar la última etapa de la aventura: la
vuelta al pueblo bajando el río en Kayak.
Allí, a pie de río, Toto dió por
sentado que los occidentales del grupo sabíamos nadar pero que los
Koreanos no tenían ni idea, así que les repartió chalecos
salvavidas por si las moscas. Recibimos un cursillo intensivo de ir
en kayak y ya con nuestras cosas en bolsas estancas nos pusimos a
ello.
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| "Nuestro" Kayak |
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| Preparados?! |
Por supuesto que nosotros dos éramos
muy torpes y rápidamente y sin quererlo nos fuimos encarando hacia
los rápidos y el peligro hasta que irremediablemente acabamos
volcados y con el susto en el cuerpo.
Menos mal que salimos a flote
rápidamente, aunque a Natàlia le costó lo suyo no ponerse nerviosa
porque aunque hacía pie, la fuerza del agua empujaba el kayak y no
tenía suficiente agarre para saltar otra vez encima del mismo.
Salvamos nuestras pertenencias que increíblemente permanecieron
secas! Tuvimos el dudoso honor de ser los únicos volcados de nuestro
grupo...
Tras otro tramo en el río paramos a
hacer un descanso a mitad de camino en uno de los famosos bares de tubing de donde escapaba una música electrónica infernal a
toda pastilla y donde la gente ya estaba a primeras horas de la tarde
deleitándose con chupitos de whisky Lao Lao y cervezas, mientras
jugaba a voleyball en una pista que la verdad, parecía bastante
profesional.
El bar parecía estar regentado por
occidentales y ya se veía que la fiesta iba a ir yendo a más a lo
largo que avanzase la tarde... en esos momentos serían las 15:00h.
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| Desde el bar |
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| Esperando a que lleguen los del tubing para pescarlos, literalmente |
Tras este descanso subimos otra vez a
los kayaks y esta vez ya con más habilidad y rapidez empezamos a
bajar el último tramo hasta el pueblo, cruzándonos por el camino
con los más asiduos del tubing haciendo de las suyas a pesar de que
la fuerza del agua era fuerte. Tenemos que confesar que estuvimos a
punto de atropellar a un par de ellos, pero no fue por su culpa... es
que no somos muy buenos en un kayak que digamos...
Tras nuestro kayaking y ver los rápidos
que atraviesa la gente haciendo “tubing” estando borrachos,
entendemos porque hay tantos accidentes y de vez en cuando alguna
muerte...
Ya llegamos al pueblo y tras
despedirnos de nuestros guías que, como fue habitual durante todo
nuestro viaje por este rinconcito del mundo, fueron muy amables y
divertidos, nos dirigimos por la calle principal hacía nuestro hotel
para darnos una ducha reparadora y hacer un pequeño descanso hasta
que llegase la hora de bajar a comer algo y aprovechar para
engancharnos un rato a “Friends”. Que no se diga que no funciona
como serie de marketing.
Al día siguiente ya teníamos que
decidirnos a comprar nuestros billetes hacía la ciudad de Luang
Prabang, un poco más al norte, pero la verdad es que nos
encontrábamos tan a gusto aquí que decidimos quedarnos otro día
más.
Al final compramos nuestros billetes
por 100.00 kips cada uno (unos 22 euros en total) para salir en dos
días a las 09.30h y aprovechamos ese día que nos
quedaba para relajarnos y de paso hacer alguna compra, como una
bolsa estanca igual que la que había salvado nuestras pertenencias
en el accidente del kayak, y unas fundas estancas para nuestros
móviles, ya que pensábamos que nos serían útiles en futuras
aventuras del viaje, sobretodo con la idea en mente de que más
adelante tocaba vivir la experiencia playera en las islas de
Tailandia.
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| Billetes de Bus a Luang Prabang |
Por supuesto el relax consistió en
pequeños paseos, brindis con Lao Beer, unos buenos bocadillos y
morirnos de risa con las peripecias de nuestra serie preferida del
momento.
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| Mmmm... Bocadilloooo... |
Todas las imágenes del blog pertenecen a Ruben Pereda. Pero si os interesa utilizar alguna, no dudéis en poneros en contacto con nosotros!!
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