Nos levantamos con las pilas cargadas
después de una buena noche de descanso y nos acercamos a la zona de
bares y hostales masificada.
Encontramos un local con buenas
ofertas para desayunar. Nos pedimos cafés, bocatas y un batido de
plátano para Rubén, todo por unos cinco euros.
Por supuesto
volvimos los días siguientes. Siempre que encontramos un sitio que nos gusta a la primera, acabamos volviendolo y haciendolo "nuestro" por unos días.
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| Nuestro bar de los desayunos |
Ya con ganas de aventura decidimos
acercarnos a la Oficina de Turismo del pueblo en busca de
información, con la idea de tomarnos un poco de libertad en nuestras
visitas en vez de contratar un tour el primer día.
La oficina se encuentra en la misma
calle principal del pueblo en dirección Vientiane, en un edificio
nuevo de estilo colonial francés, saliendo del núcleo urbano
principal.
Allí nos atendió un amable señor
que nos entregó un mapa, bajo previo aviso que deberíamos pagarlo
por el precio de un dólar. Nos anotó e indicó los principales
puntos de interés de la zona, la distancia a la que se encontraban y
nos orientó en todo lo que le preguntamos.
En el mapa está impreso un cómic
explicando a los turistas qué hacer y qué no hacer en Laos (Do's
and Dont's in Laos). Es una especie de guía de normas básicas de
comportamiento en clave de humor, que aunque en un principio nos
pareció chocante, más adelante comprendimos que no estaba ni mucho
menos de mas recordar estas normas a los visitantes, ya que jóvenes
enloquecidos por el exceso deambulaban por el pueblo en actitudes
para nada educadas ni respetuosas ni siquiera en sus países de
origen, mucho menos en una cultura tan pudorosa y contenida como
ésta.
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| La mayoría de normas son de una lógica aplastante cuando viajas |
Tras la charla informativa decidimos
directamente ponernos en marcha hacía el objetivo más asequible,
considerando nuestro (nulo) entrenamiento, el sol aplastante del día
y que decidimos ir andando en lugar de alquilar bicicletas.
Nuestro objetivo era la Cueva Tham
Chang, que se encontraba a tan solo un kilómetro y medio de
distancia y cuyo camino no tenía perdida.
Acabamos de recorrer la calle
principal, mientras Rubén esquivaba el ataque de un perro rabioso o
enfadado, y ya nos internamos por un camino de tierra en dirección al río Nam Song.
Aunque cerca del núcleo de Vang Vieng,
pudimos empezar a apreciar la belleza y el estilo de vida rural de la
zona. Campos de flores, cereales y bananos y gente recolectando con
un increíble paisaje montañoso de fondo.
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| De paseo |
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| La cosecha |
Seguimos caminando y por un momento
casi se pierde el encanto cuando llegamos a la entrada de Vang Vieng
Resort, que hay que atravesar obligadamente para acceder a la cueva y
en cuya puerta tuvimos que pagar 10000 kips (1 euro) para que nos
permitieran el paso.
Pero rápidamente volvió ese encanto
nada mas atravesar el arco y ver un impresionante puente atravesando
el Nam Song hacia un camino que se adivinaba perdiéndose en mitad
de las impresionantes montañas cubiertas de árboles y enredaderas.
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| El puente estaba recién pintado |
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| Haciendo el tonto... |
En el puente más sorpresas... pudimos
observar a los pescadores locales haciendo su trabajo. Uno de ellos
con unas simples gafas de buceo va buscando las cuevas y bancos de
peces sumergidos en el agua para que sus compañeros luego lancen las
redes para capturarlos en el punto que los indica. Realmente
asombroso.
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| A la de una... |
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| A la de dos... |
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| A la de tres!! |
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| Clavao! |
Tras cruzar ya nos dirigimos hacia la
cueva por la parte “mas salvaje” del complejo, donde se intuye
que antes había un bosque y que está muy cuidada: incluso había
chicas barriendo el mismo camino de tierra y césped.
También, ya llegando a la cueva, hay
varios puestos de comida, principalmente fruta, local.
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| Cruzado el puente el camino continúa |
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| Sigue el camino de baldosas... ¿Amarillas? ¿De césped? |
Al fin llegamos al pie de una
escalinata donde en un pequeña garita con torno hay que pagar la
correspondiente entrada (12.000 kips por pax -1.30 euros por pax) antes de empezar el ascenso.
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| A pagar! |
Una vez atravesada la barrera te
encuentras a los pies de una escalinata de piedra en mitad de un
pequeño sotobosque y enredaderas que asciende por la ladera hasta
llegar a la entrada de la cueva.
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| Parece poco... |
La cueva Tham Chang siempre ha sido
considerada sagrada en la zona debido a su conexión con los
espíritus del agua, ya que un rio subterráneo pasa por ella. Hoy en
día está consagrada a Buda y se puede encontrar una imagen en un
pequeño altar en su interior.
En la antigüedad era un lugar donde se
refugiaban los campesinos que se acercaban a Vang Vieng para vender y
conservar (debido al frio de su interior) sus productos agrícolas,
pero en el s.XIX se convirtió en un refugio hacia donde tuvieron que
huir los habitantes del pueblo tras una invasión de tribus de
bandidos procedentes de China. Desde entonces los lugareños creen
que en caso de peligro si se refugian en ella nada les va a pasar.
Ya hidratados empezamos la subida, que
aunque parece poco tiene su miga y a mitad de camino hay que
aprovechar las vistas para tomar fotos (y un respiro!!).
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| Allá vamos!! |
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| A mitad de camino paramos para respirar... y sacar esta instantánea! |
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| The King of the Jungle |
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| Natàlia parece que resucitó al llegar arriba |
Una vez
arriba llegas a una pequeña sombrilla con un banco y a la entrada de
la cueva, excavada en la montaña. Una vez dentro avanzas por un
camino de piedra con barandillas, por lo que recomendamos un calzado
adherente! La iluminación es escasa, por lo que las linternas no
están de mas...
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| Entrada de la cueva |
En su interior hay conjuntos de
estalagmitas y estalactitas que los lugareños identifican con
animales sagrados, como el mono, el elefante o las serpientes, pero
la verdad es que hay que dejar volar la imaginación en la mayoría
de los casos.
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| Interior de la cueva |
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| Rubén difuminado en el interior de la cueva |
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| Véis las figuras de animales? Nosotros tampoco... |
Eso sí, al final de un camino en el que ya se prohibía
el paso y no había nada, pero nada de luz, nos encontramos con una
araña “asesina loca” real. Mucho ojo que te puedes convertir en
Spiderman! Rubén se acercó a intentarlo pero al final se
acobardó... jejeje Sigue siendo un humano normal y corriente...
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| La amiga arácnida de Rubén está allí en la pared,no nos atrevimos a acercarnos mucho... |
Tras este encuentro dimos media vuelta
y caminamos hasta el otro extremo de la cueva. Pasamos por el altar
consagrado a Buda, con una pequeña estatua de este, y llegamos a una
pequeña entrada que da a un mirador, desde el cual se puede apreciar
toda la zona, el río Nam Song, los campos de arroz y cereales, las
montañas cubiertas de pequeños bosques.....
Ya solo por estas vistas merece la pena
a la visita!
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| Desde el mirador |
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| Temiendo la bajada de escaleras... |
Con esto regresamos a la entrada (no
sin antes darles un susto de muerte a dos señoras locales que habían
ido a visitar el altar de Buda y no se habían dado cuenta de nuestra
presencia hasta que nos las topamos de cara en una curva) y bajamos
las escaleras para ir a ver la otra característica especial de la
cueva.
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| Subir cansa, pero bajar te destroza las rodillas... |
Y es que en la base de la montaña se introduce el Nam Song
por una entrada subterránea por la que se puede bucear y que avanza
por la cueva unos 500 metros hasta perderse según la leyenda por
todo el subsuelo de las montañas en un rio subterráneo.
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| Aquí empieza la cueva subterránea |
A la entrada subacuática se llega por
un pequeño puente que da a un pequeño embarcadero de madera que
tiene una escalerita por la que descender a la entrada que forma una
especie de lago.
En un lado del puente en una pequeña
porción de tierra que se rodea por todas partes de agua hay un
pequeño templito-casa consagrado a los espíritus y los antepasados.
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| Mini lago que entra hacia el subsuelo |
No nos decidimos al final a entrar
buceando por no dejar nuestras cosas desprotegidas allí (había un
chico muy raro merodeando y que no nos perdía de vista), pero por
supuesto Rubén por lo menos se mojó los pies en el pequeño lago...
y el agua estaba congelada de verdad!
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| No es Superman pero... será Aquaman? |
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| Parece que el agua está demasiado fría para Aquaman... |
Tras la increíble experiencia volvimos
hacía el pueblo en busca de refrigerio y para dedicarnos por la
tarde a buscar una oferta que nos llamara la atención de algún tour
para visitar los alrededores... y eso es lo que
hicimos, bañándolo todo con alguna Lao Beer (oh lo que daríamos ahora por una Lao Beer...), episodios de Friends
y paseos contemplando el Nam Song.
Si os ha gustado el post o si lo habéis odiado, si os habéis dado cuenta de que no somos muy buenos fotógrafos, si queréis que nos enrollemos menos y pongamos más fotos o al revés... cualquier cosa, podéis dejar un comentario aquí debajo!! Nos gustará leer vuestras opiniones!






























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