jueves, 21 de julio de 2016

Días 44 a 47 - Hanoi

Como este post nos parece bastante largo, hemos querido hacer un resumen en imagenes de nuestro paso por la ciudad de Hanoi, y a su vez hemos colgado menos fotos en el post para hacerlo menos pesado. Podéis encontrar las imagenes en este video tan chulo que hemos colgado en Youtube... 



Si queréis saber más, aquí tenéis nuestra experiencia en la capital del Antiguo Vietnam del Norte, y algún video extra también! ;)  
 

Después de una hora de vuelo en un avión de hélices que no nos dio mucha confianza al principio pero que resultó proporcionarnos un vuelo muy tranquilo, llegamos fin al Aeropuerto de Noi Bai en Hanoi. La llegada fue un poco caótica, ya que las colas para revisar visados estaban bastante mal organizadas. Así todo, como era primera hora de la mañana (alrededor de las 10) conseguimos pasar el control cuando aún no estaban totalmente masificadas y solo tardamos una hora más o menos.


Tras sacar dinero local (Dong Vietnamita) en uno de los cajeros de Sacombank de la terminal de llegadas, salimos de la terminal en busca de alguna de las minivans de Jetstar para llegar al centro de Hanoi, al lado del barrio antiguo donde hay muchos hostales de backpackers y hacia donde nos dirigíamos a buscar alojamiento. Habíamos leído por internet que las minivans de Jetstar eran las más económicas y directas al centro de la ciudad.


Al final nos subimos a un autobús que hacía ese recorrido, aunque no era de la compañía por que el conductor de los de Jetstar se negó a cogernos... era su hora de descanso. Tras las indicaciones de otro extranjero que nos ayudó a regatear el precio con el conductor y pagar el precio el precio real, 
40.000 Dong (1,50 euros) por persona en vez de los 5 dólares que nos pedía el amable conductor. En realidad el hombre que nos ayudó estaba con prisas de que se llenase el autobús para poder salir para el centro, así que fue un favor mutuo. 


Estamos en Vietnam!


Aunque el aeropuerto solo dista 45 km de la ciudad, el viaje al final duró hora y media, con las correspondientes paradas improvisadas para recoger y dejar a gente local.


Ya llegados a la parada de la compañía Jet Star (porque la minivan paraba allí también) nos apeamos y rápidamente se ofrecieron a transportarnos en motos hacia nuestro destino (transporte más utilizado en toda la ciudad), pero como estábamos muy cerca de donde queríamos ir, nos acercamos andando al casco antiguo en busca de alojamiento. 


El casco antiguo de Hanoi es una bella estampa de la vida diaria de los vietnamitas, callejuelas estrechas atestadas de puestos de venta ambulante, talleres de artesanía y oficios, todo bañado en tranquilidad hasta que ves bicicletas y motos transitando entre la gente como preludio del tráfico más caótico e intenso que te puedas imaginar.


Nuestro Alojamiento en Hanoi



Al final escogimos como alojamiento el Hanoi Green Backpackers, cogiendo una habitación privada con baño por 12 euros la noche.

Tras dejar nuestras cosas salimos a comer algo por las calles cercanas al hotel, encontrando un pequeño bar donde nos metimos para el cuerpo sopas de arroz y 4 cervezas (8 euros) mientras empezábamos a maravillarnos con la gran actividad y vida en las calles.

Aprovechando la disponibilidad en Vietnam, decidimos comprar una tarjeta SIM por 20 euros con datos ilimitados, para poder contar con Internet durante nuestra estancia en el país y un modo de contacto con la familia, pues se acercaba la Navidad  habría que llamarles, no?


Tras un merecido descanso ya salimos a dar una pequeña vuelta por las calles adyacentes en busca de un lugar para cenar.

En uno de los pequeños bares de las entradas de los numerosos hoteles en la zona nos sentamos a tomar unas cervezas y comer algo, cuando tuvimos la gran suerte de conocer a Peter y Ashleigh, una pareja escocesa genial con quien íbamos a realizar gran parte del trayecto que nos restaba del viaje y con los que desde entonces nos une una gran amistad de por vida, que es lo más positivo y bonito que nos ha ocurrido en todo este gran viaje.

El día siguiente amaneció nublado y algo frío, la tónica de nuestra estancia en Hanoi. A primera hora tras desayunar cerca de la Catedral de San José (una iglesia católica neo-gótica en mitad del casco antiguo) decidimos atravesar el barrio antiguo para ir a visitar el Museo de Historia Militar de Vietnam camino del Mausoleo de Ho Chi Minh. Eran las visitas que habíamos planeado para el primer día. El trayecto la verdad es que fue espectacular, la vida en las calles, artesanos y oficios que ya no ves en Europa, una línea de tren atravesando la ciudad y en mitad de las vías gente viviendo y transitando como si no pasará ningún vagón, y sobretodo un tráfico masivamente caótico, motos+motos+motos, que nunca se detendrá y al que hay que sortear despacio pero sin pausa y en linea recta si valoras tu vida y no quieres desconcentrar al conductor y que no pueda calcular por donde pasar cuando llegue a tu altura.

Quien necesita una furgoneta?


Ale, cruza que el semáforo no existe




Llegamos al Museo de Historia Militar de Vietnam y tras pagar 1 euro por entrada, vimos exposiciones de las distintas guerras, sobretodo la guerra del Vietnam contra EEUU, y el papel del ejercito y resistencia vietnamita en ellas y material bélico de todo tipo. El museo es bastante propagandístico y esto se aprecia nada más llegar cuando ves que todo esta lleno de excursiones de escolares, jejeje. 


Que malos son todos y que buenos nosotros!

Además el museo se encuentra en el recinto de la Ciudadela de Hanoi, unos pocos edificios vestigios de dinastías antiguas influenciadas por China. También allí se puede visitar la Torre de la Bandera y contemplar a lo lejos (cuando estuvimos nosotros no se podía acceder hasta allí) un bello palacio que imita el estilo de la Ciudad Prohibida de Pekín.


Obviamente esto es la Torre de la Bandera
La verdad es que la visita no valió mucho la pena... si queréis visitar un museo sobre la historia de la Guerra del Vietnam, es mejor visitar el de Saigón y saltarse este...


Pues esto es un tanque


Tras la visita siendo casi mediodía, nos dirigimos hacia el Mausoleo que está situado dentro del barrio rico de la ciudad, entre grandes y bellos edificios coloniales generalmente ocupados por organismos gubernamentales o embajadas extranjeras.



Un casoplón que vimos por allí


Llegamos al Mausoleo y desgraciadamente no pudimos entrar a ver la momia de Tío Ho, ya que no nos habíamos dado cuenta que la visita dentro del edificio donde reposa el líder vietnamita solo puede realizarse de 9:00h a 11:00h, por lo que tocaba volver. Aprovechamos que habíamos ido hasta allí y visitamos en el mismos recinto los jardines, la Casa sobre Pilares, la bella Pagoda sobre un Pilar, el Palacio Presidencial y la antigua Puerta Oriental.



La otra parte de Hanoi
Antigua Puerta Oriental, entrada principal


Antigua Puerta Oriental, detalle interior




Tras esto decidimos acercarnos hasta el Lago del Oeste, enfrente del que volvimos a atiborrarnos de comida vietnamita, rollitos de carne y verdura con salsas agridulces, para luego acercarnos hasta la Pagoda Tran Quoc de estilo confucionista y desde la cual se observa una bella panorámica de la ciudad con sus lagos.


Comiendo algo



Detalle de la Pagoda
La verdad es que el recinto era súper bonito


Tras esto ya volvimos al casco antiguo, no sin antes saludar a toda una cuadrilla de Santa Claus que estaban animando e inspirando el espíritu navideño, mientras promocionaban un centro comercial de la ciudad.





A la noche fuimos a reencontrarnos con Pete y Ash en mitad del casco antiguo, en el bar King Pirates Pub, atravesando para llegar hasta allí el Mercado Nocturno de Long Bien, otra muestra de la caótica vida de la ciudad, calles estrechas abarrotadas de puestos y llena hasta los topes de transeúntes y motos. Después de tomar algo, y ver el lago Hoan Kiem iluminado, fuimos un rato al alojamiento de nuestros nuevos amigos a tomar unas cervezas y charlar. Ahí vimos que nuestro recorrido iba a ser parecido y acordamos hacer alguna etapa del viaje juntos cuando podríamos. 


Salimos todos súper favorecidos
Hacia las 2 de la madrugada y con unas cervezas de más, nos despedimos y nos dirigimos a nuestro Hostel, que estaba a 3 minutos del piso que ellos habían alquilado por Airbnb. Cuando salimos a la calle no había ni un alma. De repente el caos de la ciudad había desaparecido. No había gente, no había coches... no había ni una de las motos que invaden la ciudad aparcada en la calle!! Con un poco de miedito porque no había nadie por allí, llegamos al callejón donde estaba nuestro alojamiento y sorpresa, estaba cerrado! Persiana bajada y todo... Un poco nerviosos, dimos unos golpes a persiana y a las ventanas y despertamos, con mucha vergüenza y culpabilidad, al recepcionista que estaba durmiendo en un colchón en el suelo de la recepción. Nos dejó entrar, nos disculpamos mil veces y subimos a nuestra habitación. Resulta que en Hanoi existe un toque de queda... y nosotros ni lo sabíamos.... ups!



Al regresar esa noche, las motos y la gente estaban desaparecidos!


Al día siguiente nos despertamos y nos dirigimos a Dong's Travel, una agencia que organizaba tours y viajes por todo Vietnam y que nos recomendaron Peter y Ashleigh. Allí reservamos un tour de 3 días y dos noches por la Bahía de Halong (130 euros cada uno... fue un autoregalo de Navidad avanzado) y los billetes de tren hacía Hue (38 euros cada uno), que sería la siguiente ciudad en nuestra ruta. Aunque puede parecer cara, recomendamos esta agencia, si queréis información sobre ellos solo tenéis que pedírnoslo. El resto del día nos dedicamos a descansar ya que al día siguiente queramos hacer nuestro último recorrido por la ciudad, intentando entrar a primera hora al Mausoleo de Ho chi Minh y a última hora despedirnos de nuestros amigos que partían al día siguiente para la Bahía de Halong y luego a su siguiente destino hasta volvernos a ver por Navidad en el sur del país, en Mui Ne.


Bien pronto nos levantamos con ánimo de ir a visitar el Mausoleo y decidimos ir por alguna de las avenidas principales en vez de atravesar el barrio antiguo. Fue una solución acertada porque a pesar de tener que recorrer más distancia, el tiempo de llegada fue de 30 minutos en comparación de la hora y media que tardamos el primer día... es tal el tráfico por el casco antiguo que pierdes todo ese tiempo solo esquivando vehículos e intentando atravesar los cruces. Bueno, y quedandote embobado con todo lo que encuentras por el camino...



Más casitas de camino al Mausoleo


Para entrar al Mausoleo debes pasar un control de seguridad donde debes dejar mochilas y efectos personales, para luego formar en dos filas que con aire marcial y mucho respeto son guiadas por un oficial hasta la presencia de la momia del tío Ho. Los visitantes son escoltados en todo momento por los guardias sin poderse parar en ningún momento. Por supuesto hay que vestir apropiadamente: pantalones cortos y camisetas sin mangas están prohibidos y mantener siempre el respeto, los brazos no pueden estar cruzados delante del cuerpo... casi hay que desfilar, vaya. 


Hoy si que entramos!

La verdad es que al entrar a ver la momia, a Natalia casi le da un ataque de risa por la situación... a ver... es todo muy serio. Hay como 9 militares en la sala vigilando a un cadáver, por si se despierta o algo... Y el cadáver parece un muñeco de cera, bien podría serlo, porque su piel está súper brillante. Fue todo como muy surrealista. 

Tras esta "impresionante" visita, nos dirigimos dando otro buen paseo hasta el Templo de la Literatura, la primera Universidad del país y construido en 1070 en honor a Confucio, un bello recinto construído sobre cinco patios y sus jardines. La entrada cuesta un euro.



Mientras tanto, nuestros amigos Pete y Ash no pudieron hacer su excursión en la Bahía de Halong debido al mal tiempo, por lo que la atrasaron un día y al final coincidíamos otro día juntos en Hanoi y luego haríamos parte del recorrido hacía el sur del país en el mismo tren y con el mismo horario si todo iba bien y al día siguiente zarpaban los barcos en la Bahía.



Cevezas y un buen descanso fue lo último que hicimos ya con la esperanza de que al día siguiente el buen tiempo acompañara en la siguiente etapa.
  

Todas las imágenes del blog pertenecen a Ruben Pereda. Pero si os interesa utilizar alguna, no dudéis en poneros en contacto con nosotros!!

Si os ha gustado el post o si lo habéis odiado, si os habéis dado cuenta de que no somos muy buenos fotógrafos, si queréis que nos enrollemos menos y pongamos más fotos o al revés... cualquier cosa, podéis dejar un comentario aquí debajo!! Nos gustará leer vuestras opiniones!




jueves, 21 de abril de 2016

Días 38 a 43- Luang Prabang

Ya con ganas de llegar a nuestro siguiente destino nos presentamos en la puerta de la agencia para que nos llevara a la estación, y desde allí partir a las 9.30h hacia Luang Prabang.

Camino a Luang Prabang...
 

Luang Prabang es una ciudad al norte de Laos situada en un valle entre verdes montañas y en la confluencia de los ríos Mekong y Nam Khan. Fue capital del reino de Laos en el siglo XVI y hoy en día, debido a sus numerosos templos y su arquitectura colonial francesa, es Patrimonio Histórico de la Humanidad.
 

A causa de la forma de vida de sus numerosos monjes, es una ciudad-escuela para todas las ramas del budismo y está considerada una de las ciudades más espirituales, místicas y relajadas de todo el mundo. La norma principal de estancia en Luang Prabang es mantener el respeto hacia tanta religiosidad, por lo que nosotros creemos que no es un destino ideal para alguien que busque precisamente fiesta y diversión a lo loco... Visitamos tantos templos y sacamos tantas fotos que hemos decidido poner todas las fotos de los templos de la ciudad en un video al final de este post, para que podáis verlas en orden y con un poquito de musiquita.

Calle principal de Luang Prabang

Pequeñas calles de la ciudad

Comparando los coches de los hoteles con los Tuk Tuk...

Laterales de la calle principal

Nuestro sitio de desayunos, jeje

El transporte principal en Laos



Para ver la importancia de este halo de religiosidad solo hay que tener en cuenta que la mayor atracción turística de Luang Prabang es precisamente el Tak Bak, la ceremonia diaria de entrega de ofrendas a los monjes al amanecer y en la que se puede participar por todas las calles de la ciudad.



Nos esperaba una de las etapas más bonitas y a la vez la que nos pareció más peligrosa de nuestro viaje: atravesar una increíble cordillera montañosa por una tortuosa carretera rodeada por tremendos precipicios.





Vistas camino a Luang Prabang

Campos en los valles

Trabajando la tierra, camino a Luang Prabang

Parada técnica para comer

Miembro de la policia nacional en Laos.... jiji



Tras un par de paradas durante el camino en varios puestos de comida con lavabo y tras nueve horas, llegamos finalmente a Luang Prabang, con el tiempo justo de ir hasta la guesthouse que habíamos reservado por Agoda. En el Vanvisa Guesthouse, una noche en habitación con baño 120.000 kips. Luego fuimos a cenar algo hasta la calle principal en el centro de la ciudad que no estaba muy lejos de nuestro alojamiento.



La ciudad estaba llena de vida ya que nuestra visita coincidió con el Festival Internacional de Cine de Luang Prabang 2014, un festival de cine asiático con una gran pantalla al aire libre, situada justo en un extremo del mercado nocturno por lo que el ambiente era realmente espléndido.



Cartelera del Festival

Disfrutando de las pelis

Rubén en modo Celebrity

Los niños tienen asientos VIP

Aquí los críticos más expertos tomando notas

Mini directores en prácticas

El mercado nocturno es realmente precioso, lleno de puestos de ropa, cualquier tipo de recuerdo y puestos de comida. Como curiosidad, en una de las callejuelas que baja desde la calle principal hasta el río, hay varios puestos de comida, sobretodo vegetariana, donde puedes ir llenando tu plato tanto como quieras por solo 3 dólares.


Pequeños pastelitos de Coco, estaban riquísimos!

Pastelitos de Coco!!!

Mango? Donuts? Coco? Qué os apetece?

Si buscas souvenirs, estás en el sitio correcto

Empieza a llegar gente al mercado

Puestos de ropa, bolsas, souvenirs... lo que quieras!




Debido al cansancio nos retiramos sabiendo que nos esperaban muchos días de tranquilidad allí, ya que debíamos solicitar el visado para Vietnam en su embajada. Decidimos hacerlo mediante alguna agencia y el trámite tardaba tres días.


Paseando por la orilla del río

Trabajando en la barca



Durante los días siguientes lo primero que tuvimos que hacer fue buscar otro alojamiento, ya que el primero solo tenía sitio para una noche. En Luang Prabang, aunque hay bastante oferta, las estancias suelen estar ocupadas por la gran cantidad de turismo que la visita, aunque seguramente también fue por el Festival que todo estaba ocupado. Tras una noche en una guesthouse enfrente del rio Mekong, a 150.000 kips, ya encontramos un pequeño alojamiento para el resto de la estancia, Chittana's Guesthouse, 100.000 kips la noche. Nos hizo mucha ilusión que la hermana del dueño del establecimiento, que se llamaba Chittana por ella, hablaba un perfecto español ya que había estudiado medicina en Cuba cuando era joven gracias a intercambios que había entre los gobiernos de Cuba y Laos.



Mientras conseguíamos nuestro visado y partíamos en avión desde allí hasta Hanoi (entre visado y vuelo 370 dolares...) nos dedicamos a pasear por las orillas del Mekong y el Nam Kham, con su bello puente de bambú que lleva a la otra orilla y parte de la ciudad, donde se concentran las viviendas y la vida de la gente local, así como varios resorts hoteleros de lujo. 

El puente de Bambú

En época de lluvias este puente no se puede cruzar
 
En época de lluvias sólo este puente está en pie

A Natàlia no le parecía muy seguro...

El río estaba un poco bajo en Diciembre

 
Los Cocos no faltan en los puestos callejeros y restaurantes

Bajando hacia el río

El pan es una de las herencias de la colonización francesa de estas tierras

Tiendas artesanales

Natàlia compartiendo el color de la camiseta con las figuritas, jejeje


Visitamos los más bellos templos de todo el viaje a lo largo y ancho de la ciudad, y disfrutamos de la tranquilidad en alguno de los locales y bares que se encuentran a la orilla de los dos ríos, destacando el Bar Utopia, un moderno y tranquilo bar chillout con un ambiente y decorado increíbles y que es punto de reunión de mochileros. 

El pequeño templo que encontramos una mañana de exploración


Las paredes de un pequeño templo que encontramos

Este templo parecía no estar tan cuidado como los del centro de la ciudad

Pequeñas esculturas en este templo de la otra orilla de Luang Prabang

El tiempo no perdona...

Llegando al Bar Utopia

La decoración del Utopia es... peculiar


Por supuesto no faltó una noche de cine y de compras en el mercado nocturno, donde adquirimos nuestra primera ropa asiática de todo el viaje y que sería de lo mas útil y utilizado en adelante.

Tras estos días de tranquilidad, en los que por fin habíamos podido sentir la verdadera espiritualidad budista que nos llenó de energía y nos quitó el mal sabor de boca de las masificaciones turísticas y la opulencia de los templos en Tailandia, partimos a las 5:30h hacia el aeropuerto, a 4 km de la ciudad.

Aquí un pequeño video de nuestras visitas a distintos Wats de la ciudad:
 


Ese momento fue especial, ya que a pesar de nuestra larga estancia, aún no habíamos presenciado la ceremonia del Tak Bak (recordad que nos gusta mucho dormir... y hacía un frío que te cagas por las mañanas!). Un inolvidable y emotivo regalo de despedida de esta mística ciudad y del bello país de Laos.



Aeropuerto de Luang Prabang

El avión que nos llevará a Hanoi, Vietnam



Todas las imágenes del blog pertenecen a Ruben Pereda. Pero si os interesa utilizar alguna, no dudéis en poneros en contacto con nosotros!!

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