martes, 2 de diciembre de 2014

Día 12 - Trekking en Chiang Mai


Después de pasar tres días en Chiang Mai decidimos hacer por fin una escapada a la naturaleza y un poco de ejercicio. Estuvimos un día mirando opciones y nos decantamos por una excursión de un día por la región.  Casi todas las opciones eran parecidas y se diferenciaban en la dureza del trayecto. Al final nos decantamos,  debido a nuestro entrenamiento,  por la más suave que consistía en visitar una granja de orquídeas,  un paseo en elefante, cosa que queríamos evitar a toda costa pero que se incluía en todos los tours, un paseo de mas o menos una hora por el bosque hasta una cascada y acabar descendiendo el rio haciendo rafting usando en su recorrido final una balsa de bambú.

El día empezó bien pronto ya que estabamos a pocos metros de la agencia y eramos los primeros en ser recogidos en una pickup al estilo songteo. Fuimos recogiendo gente hasta llenar el vehículo,  incluso abandonamos a un grupo de tres personas sin que sepamos todavía porque, y que acabaron uniéndose a nosotros en la parte del trekking.

Ya nos dirigimos a nuestro destino tragando todo el humo del tráfico y aprovechando para hablar con la gente de nuestro grupo...ningún español por supuesto,  hasta llegar a la granja de orquídeas que también tenía un criadero de mariposas, imaginamos que para polinizarlas y controlar plagas tipo pulgones.
La granja no tenía en si nada especial, aparte de las flores, mariposas y joyas hechas de las propias orquídeas una vez secas y barnizadas.
Nenúfares


Natalia en la granja de Orquídeas

Ya cogimos camino a la zona de trekking llegando a la granja de elefantes donde daríamos un paseo en ellos. Aún estamos en shock, no nos dimos cuenta que podríamos habernos negado a pasear encima de los animales y haberlo hecho a su lado, y  la verdad no nos gusto esta experiencia ya que los nobles brutos son guiados y domesticados a base de golpes, tirachinas con piedras y ganchos de hierro. El único consuelo fue poder darlos unos pocos plátanos y aún así está medio borrado de nuestra memoria ¡ Sí algún día tenéis la oportunidad de hacerlo negaros a ello!

Paisaje

Bosque Tropical



Tras este trauma ya llegamos al punto de partida del trekking y en una pequeña estructura de bambú y paja nos sirvieron un delicioso padthai envuelto en hoja de plátano para coger fuerzas para la travesía.


Padthai



Mariposa gigante comparada con cabeza de alemán


Tras el refrigerio empezamos la marcha hacia la cascada...hay que decir que la caminata de una hora es por terreno complicado, con rampas, barro y camino desigual por lo que conviene llevar un calzado para estos casos o puedes tener un pequeño susto. Nosotros fuimos preparados jejeje. El paisaje era espectacular y además pasamos por varios poblados abandonados de la zona que te hacían pensar en la dureza de la vida allí, que dependía antiguamente de la caza y recolección de frutos.







Tras el paseo y perder mucha agua sudando, llegamos al fin a la cascada y ahí pudimos descansar y disfrutar del ambiente fresco y darnos un buen baño.


Llegamos a la cascada!!


Cascada

Baño refrescante

Ruben y sus masajes




Tras el merecido y agradable descanso ya descendimos por el paseo al punto de salida, donde nos esperaba el vehículo para acercarnos al río, donde nos esperaban con balsas neumáticas para descender un tramo haciendo rafting. Allí nos indicaron los conceptos básicos y ya nos lanzamos con la lancha a la aventura. Fue muy divertido,nos mojamos , hubo rápidos, Natalia hasta voló durante un instante a otra sección de la lancha y ya nos acercaron a unas balsas de bambú para acabar el descenso. Esto todavía no lo entendemos mucho, se debe tratar de algo que hacen para dar algo de dinero a los jóvenes del pueblo. El caso es que te suben a una balsa hecha de bambú y cuerda que se hunde prácticamente hasta el fondo por lo que vas casi cubierto hasta el pecho de agua y que hace un recorrido de apenas 200  metros al estilo góndola veneciana, salvando las diferencias. Ya esta balsa te deja en un puesto de recogida donde puedes comprar bebidas, alguna foto del descenso, comida e incluso tabaco artesanal hecho de hojas de plátano,  Rubén compró varios de estos cigarros para probarlos y aunque son difíciles de empezar acabó cogiéndolos el gusto.


Haciendo acrobacias para no caer...

De bajada....

Fin de la ruta con nuestro guía




La última etapa de la excursión consistió en visitar un poblado de la etnia Akha, una tribu de las montañas de la zona de Tailandia, Laos y Birmania, y allí el guía nos explicó su forma de vida basada en la agricultura, una ganadería muy básica y la realización de artesanía y su venta. Ahí observamos a las mujeres Akha en sus trajes tradicionales, aunque no sacamos fotos debido a que se encontraban en los puestos de artesanía y  te veías obligado a comprar alguno de los artículos, que no eran nada baratos y que tendríamos que haber transportado con nosotros todo el viaje con el riesgo de perderlos o deteriorarlos.


Espíritu guardián del pueblo de los Akha

Vistas del poblado de los Akha

"Tío vivo" de los ligues del poblado

Después de esta visita ya subimos al coche fantástico y regresamos a la ciudad tragando humo y atasco pero muy contentos ya que la experiencia, a pesar de ser realmente cansada, merece mucho la pena y la recomendamos a todo el mundo como forma de evasión de tantos wats en la ciudad.



Todas las imágenes del blog pertenecen a Ruben Pereda Elizalde. Pero si os interesa utilizar alguna, no dudéis en poneros en contacto con nosotros!!

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