miércoles, 18 de febrero de 2015

Días 21 y 22: Cruzando la fontera: Ubon Ratchatani - Pakse


A primera hora de la mañana nos vino a recoger el taxi a nuestro hotel en Khorat para ir a coger nuestro tren a las 10:11 de la mañana. Menos mal que habíamos recorrido toda la ciudad el día anterior, porque gracias a ello Natàlia se dio cuenta de que el taxista nos llevaba a la estación de tren equivocada (hay dos en la ciudad) y pudimos explicárselo al hombre con una mezcla de inglés, lenguaje corporal y enseñándole nuestro mapa.

Una vez en la estación nos tocó esperar un rato y ya subir a nuestro tren. El billete, comprado el día anterior cuesta unos 12 euros. Para nuestra grata sorpresa íbamos en la misma clase que cuando hicimos el recorrido de Ayyuthaya a Chiang Mai por lo que nos esperaba un viaje cómodo. Eso si lo que más nos sorprendió es que al llegar el tren y subirnos, se subieron con nosotros las típicas vendedoras de comida y bebida, arrancó el tren y unos metros más adelante se detuvo en mitad de la vía para que las vendedoras bajasen y se dirigieran de nuevo a la estación.

Billete de Tren a Ubon Ratchatani

El viaje en tren fue muy agradable y llegamos a la estación de Ubon Ratchatani en las cuatro horas previstas sin ningún percance. En la estación, a pesar de la insistencia de los conductores de tuk tuk, cogimos un taxi oficial con taximetro (el precio 40 baths) para ir a nuestro hotel que habíamos reservado mediante Agoda y que estaba recomendado por nuestra guía de viajes en el centro de la ciudad.
El hotel en cuestión era el Sri Isan, un hotel moderno con buenas instalaciones, aunque la habitación nos pareció pequeña. El precio de la habitación fue de 12 euros porque lo contratamos por internet... pues si lo contratabas directamente allí la habitación salía un poco más cara.


Entrada al hotel



Tras instalarnos salimos en busca de un sitio para comer. La verdad que en la ciudad no hay mucho que hacer ni que ver.  Hay muy pocos restaurantes y vida por las calles, como mínimo por la zona donde estábamos. Tras andar un buen rato vimos un restaurante recomendado por la guía por lo que paramos ahí a comer algo, ya que eran ya las cuatro de la tarde. El restaurante se llama Chiokee y nos decepcionó sobremanera. Es un lugar oscuro y bastante clásico, por no decir viejo, y la verdad que no mucha sensación de sanidad y limpieza pero decidimos quedarnos ya que no encontramos ningún otro. Allí sentada en una mesa estaba una señora mayor que tras un rato observándonos nos acercó una carta y un par de vasos de agua (de procedencia dudosa) con limón. No tenían la mitad de las cosas de la carta y al final nos tuvimos que pedir un par de hamburguesas. Por si fuera poco, Natalia creyó ver un roedor bastante grande (gigante!) entrando desde la calle a la cocina como un rayo en el momento que nos estaban preparando la comida por lo que la comida no fue tan agradable como habíamos pensado. Eso sí, los precios eran muy baratos y comimos por unos 2.5 euros al cambio...


Tras esto recorrimos las calles desiertas de alrededor hasta que cansados de no tener nada que hacer nos fuimos al hotel a descansar y cenar algo  que habíamos comprado en un 7/11 que tuvimos la suerte de encontrar, en realidad el único que vimos. También conseguimos comprar una crema antimosquitos en una farmacia china donde tuvimos que hacer maravillas para hacernos de entender, ya que empezábamos a estar escasos de este artículo de  primera necesidad en el Sureste Asiático. 
A la mañana siguiente nos tocaba cruzar la primera frontera de nuestro viaje y medio dormimos mal, nerviosos con la perspectiva de empezar la segunda etapa de nuestra aventura.

A primera hora del día siguiente cogimos un taxi desde el hotel hasta la estación de autobuses por 90 baths. El trayecto no era muy largo pero menos mal que fuimos con tiempo porque la ciudad al final no era tan pequeña como pensamos y había mucho tráfico, y ya en la estación compramos los billetes en la compañía que cruzaba la frontera por 200 baths cada uno.

Esperando el taxi...

La hora de salida del bus era a las 9.30h y hay otro que sale a las 15.30h pero no recomendamos este último ya que llegas muy justo de tiempo al paso fronterizo que cierra a las 18.00h y puede que tengas que pernoctar en la zona. El tiempo estimado del viaje son unas tres horas, dos hasta la frontera y una desde allí hasta Pakse.

El autobús era un vehículo mas o menos moderno con aire acondicionado, funcionando a rachas,  y asientos no muy amplios pero lo bastante grandes para no ir muy incómodos, eso si con lavabo...lo que aprovechamos para comentaros que siempre llevéis encima dinero suelto ya que en Tailandia no hay lavabos públicos como conocemos en Europa... En todos los WC que encontréis tendréis que pagar unos 2 o 3 baths para poder utilizarlos, siempre saldrá o estará alguien allí para cobrar incluso en algunos casos algún niño con cara de inocencia. La única excepción a esta norma la encontramos en la estación de autobuses de Sukhothai

Así son la mayoría de lavabos que os encontraréis por el Sureste Asiático

Por supuesto el 90% de pasajeros éramos extranjeros, europeos y americanos sobretodo, por lo que el azafato chapurreaba un poco de inglés y prácticamente ya nada más arrancar nos entregó los formularios del visado para que tuviéramos el tiempo necesario para rellenarlos antes del paso fronterizo de Vangtao.

A medida que vas acercándote a la frontera empiezas a ver como cambia el país, la sensación de adentrarte en la Tailandia rural se acrecienta de forma espectacular y los olores del campo empiezan a inundarte... además de que al ir llegando a Laos empezamos a ver nuestros primeros búfalos de agua del viaje...lo que nos llenó de ilusión....ya que es uno de los animales característicos del Sureste Asiático que aparece en todos los grandes libros de viajes de la zona como emblemático de todas estas aventuras.

Y al fin llegamos al paso fronterizo de Vangtao.
El paso es un pequeño edicicio de cemento dividido en oficinas, donde se agolpan los grupos de gente local intentando sacar monedas como sea de los que van a usar la frontera. 

Billete de Bus a Pakse

Alrededor de la frontera en sí, hay alguna construcción que tiene el cartel de Hotel o Guesthouse a pesar de estar hecha de cuatro chapas y cuatro maderas... Así que si alguien coge el bus de la tarde y no llega a cruzar a tiempo (los agentes se lo toman todo con mucha parsimonia), siempre se puede quedar allí a dormir y vivir una última aventura en Tailandia.

Nosotros llegamos a la frontera a tiempo, en unas dos horas y media.
El autobús nos dejó a la entrada del recinto de la parte Tailandesa....un edificio de aspecto medianamente moderno. El azafato nos comentó que teníamos unos 40 minutos para realizar los tramites necesarios y que el vehículo nos esperaría en la parte laosiana de la frontera-aduana con nuestro equipaje, que en ningún momento fue revisado por las autoridades pertinentes.

Una vez en el edificio de la aduana Tailandesa tuvimos que formar en varias colas. Al final de cada cola se encuentra una garita con el oficial de aduanas que comprueba que tu visado sea correcto y se encuentre dentro de las fechas adecuadas, si no es así , lo comprobamos en directo, unos amables oficiales te acompañaran a un cuarto anexo donde deberás pagar una multa de 11 euros por día pasado de más según las fechas de tu visado o demás incidencias tipo revisar tu bolsa de mano...etc, aunque nosotros solo vimos que de lo que estaban atentos era únicamente de la comprobación de las fechas para la posible sanción económica por sobrepasarlas.




Una vez comprueban que todo es correcto te sellan el pasaporte y te hacen una foto con webcam, imaginamos que para tener un registro visual de tu salida, y ya te diriges por un pasillo-rampa hacia el exterior del edificio en parte laosiana.

Según sales de este recinto te empiezas a encontrar gente intentando venderte de todo, tarjetas de teléfono, tabaco, fruta e incluso nos pareció ver extraña documentación... y al final te encuentras en mitad del típico mercado fronterizo, el autobús aparcado esperando a los pasajeros y delante del edificio que funciona como aduana de Laos, aunque se parece un poco a las taquillas de una estación de tren o autobuses más que a una propia aduana.

Hacia allí nos dirigimos con nuestro pasaporte, los treinta y cinco dolares para ciudadanos de la Comunidad Europea que vale la visa para entrar al país y una foto tamaño carnet de cada uno.
Al llegar a las ventanillas  vimos que en la número cinco se atendía a los extranjeros y que ahí debíamos entregar todo, pasaporte, foto y dinero a un oficial. Allí el hombre recogió todo y en un inglés muy rudimentario nos explicó que lo recogiéramos en otra ventanilla girando una esquina pasados unos minutos así que para allí fuimos. 
Nada más llegar a la ventanilla nos dimos cuenta que estaba llena de gente local que directamente entregaban su pasaporte allí con una cantidad de dinero en baths y a los que automáticamente se les sellaba su pasaporte sin ningún tipo de espera y sin tener que entregar ningún dolar o foto... Eso sí, todo a gritos y con un desorden caótico. También nos fijamos que uno de los oficiales tenía los pasaportes de nuestra ventanilla y que de vez en cuando gritaba un nombre y alguien de aspecto occidental se acercaba por su documentación, por lo que decidimos encender un cigarrillo mientras esperábamos a oír nuestros nombres.



Visado para Laos


 El primer nombre que oímos fue Rubén y para allá se acercó rápidamente. Su sorpresa fue mayúscula cuando el oficial le pidió en ese momento 100 baths para devolverle su pasaporte (tasas administrativas dijo) y estaba a punto de ceder al chantaje cuando Natàlia con cara de indignación se acercó allí a explicarle que ya habíamos pagado la cuota en la otra ventanilla y que nos negábamos a pagar más. El oficial, después de insistir un poco y encontrarse solo con negativas, puso cara de pocos amigos y con tono muy enfadado nos volvió a decir que esperásemos y volvió a guardarse el pasaporte de Rubén

Ahí nos quedamos esperando un cuarto de hora hasta que el agente decidió llamar a Rubén otra vez y darle su pasaporte, dejandonos esperando otros veinte minutos para entregarnos el de Natalia con cara de muy pocos amigos y ante la insistencia de las miradas como un taladro de Natalia... ¡Ya pensábamos que nos dejaban allí!
Al final nos entregaron los dos pasaportes y el de Natalia con sorpresa, en vez de escribir en el visado su nombre correctamente el amable agente la había bautizado como Natalai. En ese momento no sabíamos si por venganza por no poder cobrar, por equivocación o qué, pero rápidamente rezamos para que al salir de Laos esto no nos ocasionara ningún problema.

Ya estamos en Laos!

Ya con toda la tensión y con todos los pasajeros de regreso en el vehículo partimos del paso fronterizo hasta Pakse, a solo cuarenta y cinco kilómetros de distancia que tardamos en recorrer una hora y media

La primera diferencia que se aprecia nada mas pasar la frontera es que uno se percata de  que Laos es una sociedad más rural, con una concentración de población menor y más aisladas las aldeas unas de otras.  También empezamos a ver algo que al principio nos sorprendió y a lo que acabamos por acostumbrarnos, fuegos en los que cada familia estaba quemando la basura y desechos de sus casas en plena calle. Comprendimos que no tienen ningún servicio de recogida de basura, por lo que el fuego y su característico olor nos acompañaría en toda esta etapa.


Las carreteras también están en peor estado que en Tailandia y en este corto tramo ya empiezas a darte cuenta.
También, tras pasar la frontera e ir acercándonos a Pakse, hicimos algo que nos haría mucha ilusión... cruzar por primera vez un puente sobre el río Mekong mientras lo contemplábamos en todo su esplendor. Una vista impresionante que ya nos hacia imaginar futuras aventuras.

Ya en Pakse, estudiando un poco la zona

Al final llegamos a la población de Pakse sobre las 14:30. La ciudad es un núcleo urbano con bellos edificios de varias plantas de estilo francés colonial en su centro, lleno de una extensa oferta de alojamientos, que se extiende hacia los barrios de las afueras que ya tienen casas laosianas bajas de estilo mas rural que te provocan la sensación de encontrarte en un pueblo.

Pakse tiene dos estaciones de autobuses: la del Norte y la del Sur. Aunque estamos seguros de que el sitio donde nos dejaron era sencillamente la sede de la compañía de transporte. Por supuesto nada más bajar del bus estaban a la espera varios conductores de tuktuk... tras varios intentos de regateo en los que nos cobraban demasiado, al final acabamos compartiendo transporte con tres italianos por 30 bahts cada uno.

El tuk tuk nos dejó en un cruce de la calle 10 con la calle 5 donde empieza la concentración de hoteles y restaurantes en el  centro de la ciudad y empezamos a buscar alojamiento.
El primer hotel en el que preguntamos era el Lao Cha Leun Hotel donde las habitaciones tenían un precio de 15 dolares. Tras una visita fugaz a las habitaciones, uno de los italianos lo definió perfectamente: "tugurio". Las habitaciones eran enanas y claustrofóbicas, sucias y llenas de insectos y la sensación solo con verlas era de angustia y depresión. Obviamente no nos quedamos...

El Salachampa desde el exterior

Nos dirigimos justo enfrente al Salachampa Hotel. El precio aquí eran también 15 dolares, pero la diferencia con el anterior era brutal. El Salachampa es una antigua y elegante villa francesa con varios edificios de habitaciones y un gran patio con terraza en la que poder relajarse. Las habitaciones son muy grandes con techos  altos, aire acondicionado, tv, dos camas grandes, un lavabo muy amplio y sobretodo mucha limpieza. Al final ya no pudimos evitar quedarnos ahí a pesar de que para la zona es un lugar caro, ya que puedes encontrar hostels y guesthouses con un precio que ronda los 8 dolares en calles adyacentes.



El único problema del hotel es que el dueño te acosa nada más llegar con todas las excursiones que tiene para vender (que son básicamente dos circuitos por la región) y tiene demasiado afán comercial en busca de comisiones... llegando incluso a enfadarse si no compras los billetes a través de él, a pesar de que sus precios en concreto no son los más competitivos de la zona si no mas bien todo lo contrario.

Nuestra habitación

En la habitación

Tras las pertinentes explicaciones de tours del dueño del hotel y conseguir vendernos uno para el día siguiente, dejamos nuestras mochilas en la habitación y salimos en busca de algún lugar para cambiar dinero a kips laosianos y comer algo. Cerca, cruzando de nuestro hotel y entrando por el cruce con la calle cinco hay una casa de cambio de moneda con muy buen cambio. Primer objetivo cumplido. El segundo, que era comer, también lo lograríamos en las inmediaciones, ya que en el propio cruce comimos en el restaurante Xuanmai, un sitio muy recomendable con todo tipo de comida, desde laosiana, thai a occidental o vietnamita con precios muy buenos.

Ñam, Ñam!

Ya nada más comer, aprovechando que el hotel estaba a veinte metros, fuimos a dormir una "pequeña" siesta y darnos una ducha para luego ir a dar una vuelta por la zona, ya que al día siguiente nos íbamos a un tour por la región  que habíamos contratado en nuestro hotel. 

Nuestra intención era ir a ver el Mekong al anochecer, pero la verdad es que salimos ya con poca luz del hotel y anocheció tan rápido que al final el paseo fue breve. Aún así pudimos comprobar la belleza de los viejos edificios coloniales franceses por las calles adyacentes parándonos para admirar la Casa de la Sociedad China de Pakse y acercándonos después al Wat Luang, aunque no pudimos entrar ya que los monjes estaban realizando las últimas ceremonias del día y el lugar estaba prácticamente cerrado.

De paseo por Pakse
Wat Luang
Quemando la basura en el Wat
Wat Luang

Nuestra última visita del día fue pasear por el mercado cercano y comprar algo en un supermercado para la excursion del día siguiente y acabar yendo a comer algo al restaurante de la mañana otra vez y tomar una cerveza en la terraza del hotel antes de acostarnos.


Supermercado en Pakse

Noodles...

Soja...

Aceites...


Todas las imágenes del blog pertenecen a Ruben Pereda Elizalde. Pero si os interesa utilizar alguna, no dudéis en poneros en contacto con nosotros!!

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