miércoles, 4 de marzo de 2015

Dia 23 - Tour en el Bolaven Plateau


Nos levantamos prontito para desayunar ya que a las 8 de la mañana nos recogía una minivan para hacer el tour que habíamos comprado el día anterior.  Durante el desayuno conocimos a un chico de nuestro hotel, Jonas de Holanda, que compartiría con nosotros varios días más. Cuando le conocimos, Jonas se dirigía a una agencia para comprar su billete de autobús hacia Champasak (nuestro siguiente destino) tras sufrir la ira del dueño del hotel que quería venderle ese billete y que él solucionó con un sencillo "allí es más barato". Más tarde nos diría donde lo compró y  nosotros haríamos lo mismo....jejeje.

Más o menos puntualmente apareció la minivan para el tour y fue recogiendo gente a lo largo de guesthouses y hoteles. Nuestra primera sorpresa fue que el conductor era una señora de mediana edad con aspecto simpático pero sin apenas conocimientos de inglés más allá de lo básico.  Imaginamos que en alguna de las paradas recogiera al guía angloparlante que debía venir según la publicidad del tour, pero esto jamás ocurrió y nosotros mismos fuimos nuestros propios guías durante el día.

Nuestro medio de transporte para el día


En una de las paradas de recogida aprovechamos para comprar nuestros billetes a Champasak, ya que paramos al lado de donde Jonas había comprado el suyo.
Ya, con todo el grupo, la amable señora tomó carretera para llevarnos a visitar el Bolaven Plateau.

El Bolaven Plateau es una meseta elevada en el sur de Laos que se encuentra mayoritariamente en la región de Champasak . Su característica principal es que está llena de ríos, cascadas y pequeños pueblos de minorías étnicas. Además en toda la meseta se dedican al cultivo de café y té,  por lo que está llena de granjas de este tipo, herencia de la colonización francesa de la zona.

Nuestra primera parada, después de una hora y media  larga por la carretera o camino, depende del tramo, fue en la impresionante Cascada de Tad Fane.



Nada más parar en una especie de descampado con cuatro tenderetes con ropa, fruta, café y algún plato de comida lao, la amable señora nos indicó por señas el camino por el cual ir a ver la cascada. Tras atravesar el recinto de un hotel,  llegamos al mirador intentando no perdernos en los caminos habilitados desde allí para hacer rutas de trekking, deporte que en la zona es espectacular y por lo que vienen muchos de sus visitantes.

Business Time
La vista desde el mirador es impresionante. Se pueden observar dos saltos de agua de más de 100 metros con una naturaleza salvaje alrededor. 

Tad Fane Falls

En el mirador, además,  coincidimos con una excursión de monjes budistas tailandeses, que no se cortaron ni un solo momento en hacerse fotos con sus Ipads, Iphones y súper cámaras de última generación. 

Foto por aquí...

Foto por allá....
La verdad era que su autobús en el descampado era un vehículo de todo lujo que ya hubiésemos querido para nosotros en alguna etapa del viaje... Lo mejor del bus de los monjes... su nombre y lo que nos reímos!

El discreto autobús de los monjes...


Tras esta mini excursión ya volvimos a nuestra furgoneta, que estaba siendo vigilada por un extraño individuo que no hacía más que pedir tabaco, y nos dirigimos hacia una granja de café y té donde en teoría nos iban a explicar su proceso de elaboración.
En la plantación de café y té
Por supuesto la amable conductora nos llevó, nos indicó con el dedo el camino cuando llegamos y se puso a servir café en la cafetería-tienda del lugar, mientras los que estábamos allí decidíamos qué hacer para enterarnos de la cosa. Unos optamos por recorrer la factoría en el orden sospechado hasta que ya vimos que varios habían conseguido seguir a un supuesto empleado que estaba por ahí.  

Un poco de café...

Para allí nos dirigimos,  desgraciadamente solo llegamos a tiempo para oír los nombres de las variedades de tés y cafés que cultivaban y procesaban.
A partir de aquí nos sentamos casi todos a tomarnos un café en el bar con camarera/conductora y a empezar a tomárnoslo con gran humor... bienvenidos a la aventura sin guías por Laos!

Listo para tostar
 
Decoración de la cafetería

Tras la experiencia cafetera (la verdad que el café estaba bien bueno) otra vez a la furgoneta... un buen tramo de una hora y llegamos a uno de los poblados de minorías étnicas que íbamos a visitar, la tribu Alak en el poblado Bane Kokphoung.

El pueblo de los Alak
El pueblo era una concentración de construcciones de madera sobre pilares, para evitar la humedad, el barro, el agua de la lluvia y la visita las alimañas. Debajo de las casas las familias tenían el hueco entre pilares habilitado como almacén, tendedero y sala de estar al aire libre. No se apreciaban muchos lujos ni tecnología, exceptuando viejas y grandes antenas parabólicas y vehículos como tractores, algún todoterreno y las omnipresentes motos. Todo rodeado por un bosque.


Entrando en el pueblo de los Alak


Por supuesto el pueblo está asentado sobre la propia tierra y no existe ningún tipo de pavimento y en él hay multitud de animales de granja sueltos y productos agrícolas almacenados.
También hay un par de casas de cemento que llaman la atención entre las demás y que suponemos serían de alguna familia más adinerada.

Buscando la sombra

Almacenando leña
Nada más apearnos de la minivan aparecieron alrededor nuestro los niños del pueblo, que tendrían de 5 a 12 años, "acosándonos" con peticiones de bolígrafos o cualquier cosa que quisiéramos darles, mientras recorrían el pueblo con el grupo. Qué caras de pillos y avispados!!

Las juventudes Alak :)

Aaaaah!!!

 
El más adulto era también el más atrevido y fue el único que en un momento dado pidió "dólares". Nosotros llevábamos con nosotros una pequeña bolsa de caramelos así que a falta de bolis, caramelos… Los repartimos entre ellos, temiendo que hubiese algún altercado, que casi ocurre con el último dulce.

Ellos eran los más pillos.... :)

Pasamos un rato con los niños en una de las construcciones comunales, donde creemos que realizan algún tipo de reunión o ritual (no sabemos ya que no teníamos guía ni posibilidad de hablar con nadie de la tribu aparte de los niños) y donde tenían colgadas calaveras de animales y extraños símbolos y pinturas. 
Tras este maravilloso momento con los niños ya volvimos a la carretera para ir a comer.

Despidiendonos... a ver si cae un último boli u otro caramelo!
Nos dirigimos muy cerca de allí, a las Cascadas de Tad Lo, enfrente de las cuales a unos doscientos  metros hay un restaurante con un gran patio comedor en mitad del bosque. Aquí nos dejó nuestra amable conductora una hora y media tras la que vendría a recogernos.


Tad Lo Waterfalls
Primero fuimos a ver las cascadas, que son unas escaleras de agua que desembocan en un nivel de piscina para luego seguir su curso. El agua baja con una fuerza tremenda y aunque tiene acceso para darse un baño y había niños locales allí incluso pescando, hay que ir muy precavido y buscar la entrada por la esquina derecha.

Tad Lo
En esa misma esquina hay un camino que atraviesa una colina y te lleva por detrás a los niveles superiores de la cascada atravesando una guesthouse de pequeñas casas de madera.
Tras esto ya todo el grupo nos dirigimos al restaurante. El restaurante es una construcción de madera estilo mesón con un gran patio de mesas y bancos y lavabos exteriores bastante amplios, y es una “parada obligatoria” en los tours de la zona.

Ese rato le aprovechamos todo el grupo para hablar entre nosotros y conocernos un poco, tras lo que ya aprovechamos para dar una vuelta rápida por las inmediaciones ya que quedaba poco tiempo para la recogida.

Entrada al restaurante/guesthouse

Tad Lo
Nosotros nos dirigimos un poco más allá del restaurante por el camino por el que habíamos llegado. Éste llega y atraviesa un puente a la izquierda de la cascada que es uno de los puntos de inicio de las rutas de trekkings por la región de Champasak y el Bolaven Plateau. Nada más pasar el puente, hay un par de guesthouses con bungalows realmente preciosos a orillas del rio y ya sólo viendo eso y el entorno se adivina porque es una zona idílica para realizar este deporte.

Vistas desde el puente

De vuelta al transporte nos dirigimos hacia la última parada del tour, las Cascadas del acantilado de Phaxuam Cliff, un Parque Nacional a mitad de camino entre Pakse y Tad Lo.  Por el camino paramos en Ban Huy Hon, un pueblo conocido por tejer y vestir llamativa y colorida ropa étnica que se dedican a vender a los turistas. A simple vista se apreciaba que aquí había más riqueza que en el pueblo anterior y alrededor de las casas estaban secando varios cultivos y había construcciones modernas de cemento.

Ban Huy Hon
Artesanía local en venta

Tejidos artesanales

Los chiles al sol

Colores del picante

Yuca y chiles tomando el sol


Al fin llegamos al Parque Nacional. El parque, al que se accede pagando una entrada que nosotros ya teníamos incluida, es un bosque lleno de saltos de agua y en el que viven locales en un par de poblados en su interior. Está enfocado al turismo y tiene modestas instalaciones y puentes colgantes de madera aparte de puestos de artesanía y comida local.

Phaxuam Cliff


Cruzando puentes


El puente colgante para acceder al mirador

Explorando la zona

Puentes y más puentes

Rubén las encandila a todas! hahaha!
Un poco antes del anochecer llegamos ya a Pakse y decidimos ir a dar una vuelta por la orilla del  Mekong para disfrutar de una cerveza en uno de sus restaurantes flotantes junto a Jonas y otro chico de la excursión. Por cierto, recomendamos el uso excesivo de anti mosquitos si haces esta experiencia fluvial a estas horas!

Anochecer en Pakse


Acabó el día

Tras disfrutar del anochecer nos dirigimos a nuestro hotel a ducharnos para más tarde cenar con nuestros dos acompañantes enfrente de nuestro hotel y ya acostarnos para la nueva etapa del viaje al día siguiente: Champasak.


Todas las imágenes del blog pertenecen a Ruben Pereda Elizalde. Pero si os interesa utilizar alguna, no dudéis en poneros en contacto con nosotros!!

 

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