viernes, 8 de agosto de 2014

Escapada Languedoc-Roussillon - Primera Parte



En Diciembre del año 2010 llegamos al fin a nuestro destino, Rennes-Le-Château, un pequeño pueblo del sur de Francia en donde se dice que se encuentra la clave para resolver el mayor enigma de la Edad Media Europea, el destino del legendario e incalculable tesoro y de los secretos que pertenecían a los famosos Caballeros Templarios.

Un viaje muy especial, ya que aparte de ser nuestra primera escapada seria desde que empezamos a vivir juntos, para mí, lector asiduo de literatura medieval, era un sueño llegar allí y contemplar con mis propios ojos todo sobre lo que había leído y divagado.........aunque la que en realidad planeó nuestra escapada fue Natàlia, sin saber que alimentaba a un monstruo.

Rubén y losa templaria en Rennes-le-Château



Salimos de Barcelona en un coche alquilado hacia nuestro primer destino, Le Roc Sur L'Orbieu, una antigua mansión medieval en Sant-Pierre-des-Champs, un escondido pueblo en el sur de la región del Languedoc.

Nos recibió una amable señora y un lugar de auténtico ensueño del que no tenemos ninguna queja, es más, si alguien pasa por ahí se lo recomendamos, tanto para pernoctar como para probar la deliciosa comida que prepara la dueña.

Exterior
Nuestra habitación




Le Roc Sur L´Orbieu




A la mañana siguiente nos recibió un sol radiante, que nos acompañaría durante estos tres días, y empezamos nuestra ruta particular por la región, conocida como El País de los Cátaros.

Es una zona montañosa con carreteras dignas de cualquier etapa reina del Tour de Francia, llena de ruinas de impresionantes castillos de difícil acceso que fueron el último refugio de los Cátaros, una doctrina religiosa que prosperó en toda la comarca y que fue objeto de una cruzada católica. La región, a raíz de esto, en el Siglo XIII incluso pasó a pertenecer al reino de Francia cuando antes pertenecía a Aragón; en muchas zonas incluso se intenta recuperar su antigua lengua, el Occità, que comparte las mismas raíces que el Catalán moderno.



Tras el calvario de la carretera llegamos a la primera de estas fortalezas y la más impresionante, El Castillo de Peyrepertuse.

A la llegada al amplio parking del castillo te reciben desde lo alto unos impresionantes e inexpugnables muros, que dominan desde una cresta los valles y montañas de los alrededores.

Castillo de Peyrepertuse



Éramos los únicos visitantes del día, la chica de las taquillas ni se lo creía, y tras pagar 6,50€ + 2 €(audioguía) comenzamos la mini-ascensión. Hay que decir que no es fácil si no estás en forma, no queríamos ni pensar que sería subir el empinado camino en plan caballero con todo su equipo guerreando pero había que ser muy bruto......
 

Susto nada mas llegar

Escalera de San Luis



















Siguiendo los pasos de nuestra divertida audioguía, uso recomendado, nos introducimos en sus muros y pudimos contemplar las ruinas bien conservadas del recinto, un conjunto mitad baluarte militar, mitad pequeña ciudadela donde con una pequeña guarnición de 25 hombres se podía dominar militarmente los caminos de montaña y comunicarse con los demás castillos que formaban la antigua Marca Hispánica.

La fortaleza son en realidad dos construcciones, la original en la parte baja de la cresta rocosa y otro castillo construido en su parte alta una vez pasó a manos del Rey de Francia.

Castillo Bajo
Castillo Nuevo de San Jorge



Capilla de Santa Maria
Interior Fortaleza



























Tras esta espectacular visita a solas partimos hacía Carcassonne, la ciudad medieval más emblemática del Languedoc y mucho más accesible que los castillos perdidos en Les Corbières.


La verdad que la vista llegando a la ciudad es impresionante, aunque una vez que llegamos e íbamos a iniciar la aventura por la Ciudadela Medieval, La Cité, y quizás acentuado por nuestra visita anterior a Peyrtepertuse, nos dimos cuenta que encajaba más en la definición de castillo de Disney que de auténtica fortificación militar.



Carcassone



El motivo es que la antigua ciudadela estaba tan deteriorada que en el Siglo XIX el arquitecto Eugene Viollet-le-Duc la reconstruyó, por lo que no es en realidad una construcción fidedigna sino una representación idealizada, aunque esté considerada la mayor y mejor conservada fortaleza de Europa.

Además, las dependencias de su Castillo están casi todas vacías y da una impresión un poco decepcionante de falta de vida a pesar de su majestuosa belleza.

Plano de La Cité de Carcassone

Patio del homenaje del Castillo en La Cité de Carcassone

Lady Natàlia, La Dama Blanca

Sir Rubén, El Caballero de la Espada Exagerada





















Eso sí, las calles adyacentes al Castillo de La Cité, con sus pequeños comercios, pequeños restaurantes y la vida de sus paisanos, te invita a disfrutar de un largo paseo por esta ciudad única en el mundo. También tenemos que reseñar que tampoco fuimos en la mejor época, ya que en los meses de verano la ciudadela se convierte en un gran mercado y teatro medieval que te debe dejar impresionado y sin esta "extraña decepción".

Calle de La Cité

Calle de La Cité




















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2 comentarios:

  1. Qué escapada!!! Me ha parecido muuuy romántica :D

    Asia ^^ (lo he comentado como "Anónimo" porque no sé como hacerlo de otra forma jaja)

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  2. Jajaja sí que fue romántica si, y un poco friki también, pero eso ya se ve en la segunda parte, que ya colgaremos :p
    Pues no se lo de los comentarios, creo que si no se tiene cuenta en ninguna de las opciones que da, hay que comentar como anónimo y firmar... Así que lo has hecho bien! :p
    Un abrazo, Nat

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